
El mal romántico es este: es querer la luna como si hubiera alguna forma de obtenerla.
Bernardo Soares
Me estremezco de pensar que no existes y tus lágrimas son efluentes de un delirio más grande. Los focos del escenario siembran sombras mientras persiguen tus sueños, mi exilio te contempla en la locura. La piel son cataratas por donde fluye mi barca y se destruye, es relámpago, sudor, un campo donde rodar desnudo esperando el tsunami. Sonríes y el mundo tiembla, y un cristal se hace añicos en mis entrañas. Mi pensamiento es líquido que no atrapan mis manos, quiero volar pero estoy atado a mi cuerpo, quiero cruzar la frontera del tuyo y no me das pasaporte. El corazón se hunde cada vez más dentro de si mismo y renace como una semilla que brota en espinas corriendo por mi sangre. Un resplandor que ciega más que el negro, el mundo que se crea y se extingue dentro de una botella vacía, mis ojos en medio de la nada buscando tu abrazo. Un laberinto como lunar en tu pupila. Chapotear como un niño en el fango sin poder andar, y el la orilla ropa limpia con mis quimeras en el bolsillo, el dibujo de tu pensamiento. El tacto no da de si para tocar tu melodía, la música muere en el intento. Condenado a perseguir un reflejo que se extingue de una estrella lejana que ya murió.
Bernardo Soares
Me estremezco de pensar que no existes y tus lágrimas son efluentes de un delirio más grande. Los focos del escenario siembran sombras mientras persiguen tus sueños, mi exilio te contempla en la locura. La piel son cataratas por donde fluye mi barca y se destruye, es relámpago, sudor, un campo donde rodar desnudo esperando el tsunami. Sonríes y el mundo tiembla, y un cristal se hace añicos en mis entrañas. Mi pensamiento es líquido que no atrapan mis manos, quiero volar pero estoy atado a mi cuerpo, quiero cruzar la frontera del tuyo y no me das pasaporte. El corazón se hunde cada vez más dentro de si mismo y renace como una semilla que brota en espinas corriendo por mi sangre. Un resplandor que ciega más que el negro, el mundo que se crea y se extingue dentro de una botella vacía, mis ojos en medio de la nada buscando tu abrazo. Un laberinto como lunar en tu pupila. Chapotear como un niño en el fango sin poder andar, y el la orilla ropa limpia con mis quimeras en el bolsillo, el dibujo de tu pensamiento. El tacto no da de si para tocar tu melodía, la música muere en el intento. Condenado a perseguir un reflejo que se extingue de una estrella lejana que ya murió.
Imagen de fondo del montaje: Emmanuelle Béart en la peli La belle noiseuse
